Usando tipologías para orientar las inversiones en igualdad de género e inclusión social del sector privado en cadenas de suministro agroalimentarias Orientación metodológica y buenas prácticas Imagen de portada: Mujer lenca cosechando en su parcela de café. (Crédito fotográfico: René Rodriguez Fabilena/ Alianza de Bioversity International y CIAT) Imagen derecha: Hombre trabajando en un campo de té en Assam, India. (Crédito fotográfico: Meghajit Shijagurumayum / Alianza de Bioversity International y CIAT) Accede a la versión en inglés aquí: Using yypologies to target private sector investment in gender equality and social inclusion in agrifood supply chains. Contenido Introducción Abordando las desigualdades de género en el sector agroalimentario 1 Metodología 2 Guía paso a paso para crear tipologías 7 Paso 1. Comprender el contexto y la cadena de suministro 11 Paso 2. Crear una tipología inicial 15 Paso 3. Validar y profundizar la comprensión de la tipología 21 Paso 4. Analizar los hallazgos e identificar oportunidades de acción 27 Conclusión Usando tipologías para mejorar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en las cadenas de suministro 40 Recursos adicionales 42 Bibliografía 42 Anexo 44 Herramienta 1. Mapeo de la cadena de suministro 44 Herramienta 2. Validar la tipología 48 Herramienta 3. Entrevistas en profundidad para explorar la tipología 52 Herramienta 4. Guía para la observación participante 57 Cita: Soto, F., Shijagurumayum, M., Elias, M., Wiegel, J., Morgan, M., Nguyen-Perperidis, E., Ronchi, L. 2025. Uso de tipologías para orientar las inversiones del sector privado hacia la igualdad de género y la inclusión social en las cadenas de suministro agroalimentarias: orientación metodológica y buenas prácticas. Alianza de Bioversity International y CIAT, Roma, Italia. Noviembre de 2025 AGRADECIMIENTOS Este trabajo se llevó a cabo en el marco de las Iniciativas del CGIAR sobre Igualdad de Género y Transformando Mercados Alimentarios, con el apoyo de los donantes del Fondo Fiduciario del CGIAR. Agradecemos a nuestros socios, Ethical Tea Partnership en la India, y Volcafe y Swisscontact en Honduras, por su acompañamiento, apoyo y comentarios durante la implementación de la metodología. CONTACTOS Marlène Elias, Marlene.elias@cgiar.org Jenny Wiegel, J.wiegel@cgiar.org Alianza de Bioversity International y CIAT Producido por KANDS Collective hello@kandscollective.com ii 1 https://hdl.handle.net/10568/168358 https://hdl.handle.net/10568/168358 https://hdl.handle.net/10568/168358 https://hdl.handle.net/10568/168358 https://www.cgiar.org/initiative/gender-equality/ https://www.cgiar.org/initiative/rethinking-food-markets/ https://www.cgiar.org/funders/ https://www.cgiar.org/funders/ mailto:Marlene.elias%40cgiar.org?subject= mailto:J.wiegel%40cgiar.org%20?subject= https://alliancebioversityciat.org mailto:hello%40kandscollective.com?subject= Introducción metodología Abordando las desigualdades de género en el sector agroalimentario Una gran parte de la población en países de ingresos bajos y medios depende de la agricultura para su subsistencia. No obstante, el sector agroalimentario continúa marcado por profundas desigualdades (FAO, 2023). Las mujeres rurales y los grupos marginados en la base de las cadenas agroalimentarias suelen enfrentarse a condiciones de intercambio desfavorables y a relaciones altamente desiguales con otros actores de la cadena, dentro de sus hogares, en sus fincas, en sus lugares de trabajo, en sus comunidades y en los mercados. Estas desigualdades afectan el bienestar de los pequeños productores y comerciantes, y limitan la productividad, las economías rurales y la sostenibilidad de los agronegocios (IFC, 2023). Por lo tanto, abordar las desigualdades en las cadenas de suministro puede contribuir a la justicia social y a la reducción de la pobreza, y al mismo tiempo favorecer la rentabilidad empresarial. Las agroempresas pueden desempeñar un papel clave en la mejora de las condiciones bajo las cuales las mujeres participan en las cadenas de suministro, apoyándolas para construir medios de vida y comunidades agrícolas más resilientes, al mismo tiempo que se incrementa la calidad de los productos, la productividad y la rentabilidad. Por ejemplo, a través de sus programas de capacitación, DCM Shriram Limited logró aumentar en un 25 por ciento el rendimiento agrícola de las productoras de caña de azúcar, lo que mejoró sus medios de vida, elevó los ingresos de la empresa y aumentó las utilidades para los accionistas (IFC, 2019). En Sierra Leona, la programación integral de género de Twins apoyó a las productoras de cacao en la reducción de su carga de trabajo, mientras mejoraba la calidad de su cacao (Osorio et al., 2019).1 Además, las mujeres no solo son productoras, sino también consumidoras. Se estima que las mujeres controlan alrededor del 64 % del gasto en consumo a nivel mundial, y muchas mujeres de países de ingresos medios y altos expresan interés en las marcas y el consumo éticos (Perch et al., 2019). Las medidas destinadas a reforzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en las cadenas de suministro pueden mejorar el acceso de las empresas a los mercados de alta gama y reforzar la reputación de la marca y la fidelidad de los clientes (Roscoe y Hoffmann, 2016). 1. Para obtener más información sobre los argumentos económicos a favor de la igualdad de género en las empresas agrícolas, véase: Osorio et al. (2019); Perch et al. (2019); Roscoe y Hoffmann (2016); y IIRR (2012). 2. De los 351 estándares recopilados en el Mapa de Estándares del ITC (2004), 49 incluyen algún requisito relacionado con la igualdad de género. 3. Para obtener más información sobre los diversos enfoques utilizados para apoyar la igualdad de género y los derechos de las mujeres en las normas y más allá, véase Morgan (2023) y Morgan y Zaremba (2023). 4. A lo largo del texto, el término «participante» se refiere a las diversas personas que intervienen en la cadena de suministro. No se limita a los participantes en un proceso de investigación. 5. Aunque este documento se refiere únicamente a las empresas, la metodología también puede ser aplicada por otras partes interesadas de la cadena de suministro, como las ONG y los sistemas voluntarios de sostenibilidad. Dicho esto, las agroempresas reconocen cada vez más la importancia de abordar la desigualdad de género en sus cadenas de suministro para contribuir a la justicia social y a la sostenibilidad social y ambiental, mejorar su desempeño y utilidades, y mitigar riesgos reputacionales. Para este fin, algunas han desarrollado o contribuido a normas de sostenibilidad lideradas por empresas o por la industria. En otros casos, las compañías siguen la orientación de Estándares Voluntarios de Sostenibilidad (VSS, por sus siglas en inglés) emitidos por terceros, algunos de los cuales abordan diversos aspectos de la igualdad de género.2 Este es el caso, por ejemplo, del complemento de género de 4C. Las empresas también han colaborado con otros actores para desarrollar herramientas que permitan realizar análisis de género internos y ofrecer una orientación más efectiva sobre su programación en género. Por ejemplo, la Asociación para la Equidad de Género del Coffee Quality Institute desarrolló el Índice de Equidad de Género como herramienta de evaluación para ayudar a los proveedores de servicios a fortalecer su conocimiento y capacidad para abordar la igualdad de género en sus iniciativas. De igual forma, la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible, en colaboración con el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), elaboró una Guía Práctica sobre Inclusión y Cumplimiento en materia de Género.3 A pesar del creciente interés por invertir en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en las cadenas de suministro y por medir estos aspectos, las empresas se enfrentan a diversos retos. Por un lado, es posible que no tengan claro cuáles son las herramientas que mejor se adaptan a sus necesidades, dada la gran cantidad de marcos, enfoques y herramientas que existen actualmente para apoyar la integración y la programación de la perspectiva de género (Mora et al., 2023). Además, a menudo carecen de una visión clara de la diversidad de mujeres y hombres en su cadena de suministro y de las condiciones en las que participan en la producción y el comercio. Esto da lugar a una comprensión inadecuada de las barreras profundamente arraigadas que enfrentan los diversos participantes de la cadena de suministro4 y de cómo estas barreras afectan a diferentes grupos de mujeres y hombres según su posición social y sus roles dentro de la cadena. La comprensión de los retos y oportunidades a los que se enfrentan estos diversos grupos de participantes puede contribuir al diseño y la aplicación de intervenciones más eficaces, tanto económica como programáticamente para alcanzar los objetivos de igualdad de género, empoderamiento de las mujeres e inclusión social. Esta guía propone una metodología para comprender mejor la diversidad de participantes involucrados en las cadenas de suministro agroalimentarias, con el fin de permitir a las empresas5 orientar mejor sus inversiones en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres. La metodología puede servir para elaborar líneas de base de igualdad de género, planes de acción de género, así como para la medición y evaluación de los avances hacia la igualdad de género. Imagen: Una productora de café de El Paraíso muestra su finca al equipo de investigación. Ella y su esposo toman las decisiones de la finca en conjunto, mientras ella se encarga de las ventas. (Crédito fotográfico: Karime Quezada / Alianza de Bioversity International y CIAT) 32 https://www.4c-services.org/process/add-ons/gender-equality/ https://www.4c-services.org/process/add-ons/gender-equality/ https://equalorigins.org/the-gender-equity-index https://www.cifor-icraf.org/ https://www.cifor-icraf.org/ https://rspo.org/wp-content/uploads/Practical_Guidance_on_Gender_Inclusion_and_Compliance_ENGLISH_v2.pdf https://rspo.org/wp-content/uploads/Practical_Guidance_on_Gender_Inclusion_and_Compliance_ENGLISH_v2.pdf 6. Algunos ejemplos son «género queer», «género no conforme» o «género neutro». Un enfoque interseccional para comprender las dinámicas de género en las cadenas de suministro Los análisis de género son fundamentales para comprender las desigualdades dentro de las cadenas de suministro. El análisis de género consiste en examinar las diferencias en necesidades, participación, condiciones, acceso y control sobre recursos y activos, toma de decisiones, entre otros aspectos, entre mujeres y hombres (y otros géneros)6. El objetivo es diseñar estrategias y acciones que aborden las desigualdades de género. Sin embargo, el género no es un concepto que pueda analizarse sin tomar en cuenta otras categorías sociales. Las identidades de género se construyen en y a través de la interacción de factores como la raza, la casta, la etnia, la situación socioeconómica, la edad, la nacionalidad, el lugar de origen y muchos otros. Así, mujeres y hombres experimentan simultáneamente múltiples formas de marginación y/o privilegio que se entrecruzan ( ; McCarthy et al., 2021) (Cuadro 2). El enfoque interseccional ayuda a comprender cómo el género se co- constituye con otras categorías sociales, moldeando las experiencias individuales y colectivas y sus posiciones sociales. Este enfoque se aleja de los planteamientos aditivos que describen las posiciones sociales como una suma de exclusiones o privilegios, y en cambio busca comprender de manera más matizada las experiencias de género de las personas. 4 5 La metodología se basa en dos enfoques: interseccional y tipológico. El enfoque interseccional ofrece una comprensión matizada de cómo mujeres y hombres, en toda su diversidad, experimentan desventajas y privilegios. El enfoque tipológico orienta la creación de grupos analíticos de participantes en la cadena de suministro según sus características, con el fin de comprender mejor sus experiencias dentro de la cadena e respaldar acciones a escala. Esta guía y la metodología en la que se basa están diseñadas para empresas, ONG y otras partes interesadas en mejorar la igualdad de género y la sostenibilidad de las cadenas de suministro. Con el análisis de género como base, la metodología ayudará a estos actores a responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo funciona la cadena en un lugar concreto y quiénes son los diferentes participantes involucrados? ¿En qué actividades participan los distintos actores y cómo contribuye cada uno a la cadena de suministro? ¿Qué oportunidades, beneficios (tangibles e intangibles) y costos experimentan los diferentes grupos de participantes en la cadena de suministro? ¿Cómo puede mi empresa crear condiciones propicias para potenciar esos beneficios en los diferentes grupos, especialmente en los más marginados? La metodología se ensayó en dos países con dos cadenas de suministro diferentes: café en Honduras y té en India (cuadro 1). Aunque fue diseñada para comprender las experiencias de género de una variedad de participantes en diferentes nodos de la cadena, en Honduras e India se aplicó específicamente para entender las experiencias de las mujeres en la etapa de producción. A continuación, detallamos la metodología utilizando ejemplos de estos casos. En Honduras, la Alianza de Bioversity International y CIAT se asociaron con Volcafe, un exportador de café, y Swisscontact, una organización internacional sin fines de lucro dedicada al desarrollo, ambos interesados en identificar acciones para apoyar el empoderamiento de las mujeres en la cadena de suministro del café. En la India, la Alianza de Bioversity International y CIAT consultaron a diversos actores del sector privado, así como a los Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (VSS) que trabajan en el sector del té, antes de asociarse con la Ethical Tea Partnership (ETP). La Alianza y la ETP, una organización mundial basada en membresías que impulsa cambios sistémicos en el sector del té, compartían el objetivo de identificar los tipos de mujeres que participan en el sector de pequeños productores de té y la forma en que se involucran en la cadena de suministro. Los roles, oportunidades, beneficios y limitaciones que experimentan mujeres y hombres en las cadenas de suministro están determinados por la interacción entre el género y otros factores sociales. Por ejemplo, las normas que se aplican a mujeres y hombres jóvenes pueden ser diferentes de las que rigen a los adultos mayores. En la mayoría de los grupos culturales y socioeconómicos, las mujeres jóvenes rurales tienen mayores cargas de cuidado (cuidar de hermanos, hijos o ancianos), menos poder de decisión y menor autonomía de movimiento que las mujeres mayores o los hombres jóvenes. Al mismo tiempo, mujeres jóvenes con mayor acceso a tecnologías de comunicación o que viven en áreas rurales con procesos de urbanización y migración acelerados pueden enfrentar normas de género diferentes a las de sus pares en regiones que experimentan otros cambios sociales. Estas diferencias inciden en la capacidad de las mujeres para participar y beneficiarse de las cadenas de suministro. 1 2 3 4 Objetivo y socios de los proyectos piloto en las cadenas de suministro del café en Honduras y del té en la India CUADRO 1 Una comprensión interseccional del género CUADRO 2 guía paso a paso para crear tipologías 7. Para obtener más información sobre el uso de un enfoque de segmentación para agrupar a los agricultores, véase la sección “Recursos adicionales”. objetivo de la metodología no es proponer una tipología estándar, sino un proceso para crear tipologías que capten especificidades y respondan a las necesidades de distintos participantes en una cadena de suministro concreta, en un lugar y momento determinados. Retomando estudios que han desarrollado tipologías de mujeres en cadenas de suministro para resaltar la heterogeneidad de sus experiencias (Oduol et al., 2017; Friedman et al., 2018; Farnworth et al., 2021), presentamos una metodología que entiende el género como una identidad primaria, que se articula con otras categorías sociales, para organizar el proceso de agrupación. La metodología que se describe a continuación es: Cualitativa, usando herramientas cualitativas para explorar diversas experiencias en la cadena de suministro. Basada en la consulta, involucrando a varios actores que participan en la cadena a lo largo del proceso. Específica a una cadena y contexto comprendiendo las dinámicas y relaciones locales dentro de una cadena y empresa particular. Iterativa, al estar abierta a la reformulación de la tipología a lo largo de su construcción, mediante el dialogo y la validación con las personas participantes a las que pretende representar. Interseccional, entendiendo que el género está moldeado por y en relación con otras categorías sociales. 6 7 Las tipologías son una herramienta analítica común para simplificar la complejidad social y organizar la información. El desarrollo de tipologías es similar a clasificar objetos en cajas según su similitud. Esta agrupación según características similares también visibiliza diferencias clave entre categorías y facilita la comparación y el análisis entre grupos. La construcción de tipologías de sujetos implica agrupar a las personas o participantes de la cadena de suministro en diferentes “tipos” en función de sus similitudes y diferencias, lo que ayuda a identificar patrones en sus experiencias. El uso de tipologías como herramienta analítica ha sido criticado por presentar una representación estática y reduccionista del mundo (Sadre-Orafai, S. 2020), y se han planteado dudas sobre la fiabilidad, validez y replicabilidad del proceso de construcción de tipologías, considerado por sus críticos como excesivamente subjetivo (Bailey, 1994; Lehnert, 2007). Sin embargo, como especifican Stapley et al., “[las tipologías] no son versiones objetivas del mundo”, sino generalizaciones que pueden ayudar a dar sentido a la realidad (2022, p. 2). Las tipologías, pueden ayudarnos a comprender mejor a los participantes en las cadenas de suministro, siempre que consideremos que: • No son un modelo. Los factores o variables relevantes utilizados para crear grupos o tipos (por ejemplo, estado civil o religión) varían en función de los objetivos y el contexto, y las categorías finales desarrolladas no deben servir como un modelo rígido. Más bien, lo que puede replicarse es la metodología para desarrollar tipologías relevantes. • Son flexibles. Las agrupaciones y la posición de un sujeto (por ejemplo, un participante en la cadena de suministro) dentro de un grupo determinado pueden cambiar con el tiempo en función del objetivo de la tipología y de los cambios en el contexto socioeconómico y político, así como de las circunstancias personales del sujeto. El uso de tipologías en la investigación y en los programas agroalimentarios no es nuevo. Por ejemplo, se han utilizado tipologías que clasifican a los agricultores según sus capacidades de adaptación para apoyar la personalización de los servicios de extensión y los programas de adaptación al clima (Shukla, et. al, 2019; Musafiri, et. al, 2020; Sinha, et. al, 2022). Los agricultores también han sido caracterizados de acuerdo con su relación con el capital y el trabajo, con el fin de comprender mejor sus experiencias dentro de los mercados (Oviedo-Rodríguez et al., 2023). La construcción de tipologías también se conoce como segmentación, especialmente en el sector privado, donde es común que los equipos de ventas y mercadeo realicen segmentación de clientes o de mercados (Mason et al., 2022). La segmentación consiste en “la subdivisión de un mercado en grupos diferenciados de clientes que comparten, o se percibe que comparten, características similares... con el fin de identificar oportunidades de mercado, ofrecer servicios financieros y/o construir fidelidad” (Anderson et al., 2017, p. 2). Los pasos para crear segmentos son similares a los sugeridos para crear tipologías.7 Los métodos de tipología y segmentación se han empleado para clasificar a los hogares y agricultores pequeños, generalmente utilizando como variables la base de activos, la demografía y las fuentes de ingresos (véanse ejemplos en Christen y Anderson, 2013). Sin embargo, pocos estudios han considerado la interacción entre los factores socioeconómicos (como base de activos o acceso al mercado) y los elementos socioculturales (como género y etnicidad), que pueden influir en la participación en la agricultura y en los beneficios obtenidos de ella (Nguyen- Perperidis, 2023). Adoptar un enfoque interseccional para crear tipologías puede aportar una herramienta analítica útil para orientar la acción, visibilizando las experiencias y necesidades de grupos previamente no reconocidos o marginados. El Usando tipologías para comprender la diversidad social y la desigualdad Paso Objetivo Método/Fuente Resultados 1. Comprender el contexto y la cadena de suministro • Adaptar el protocolo, si es necesario, con el personal de la empresa • Comprender la experiencia y los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género e inclusión social • Comprender las características de la cadena de suministro de la empresa en el país o la región de interés • Identificar posibles variables sociales para la construcción de la tipología • Revisión bibliográfica • Entrevistas semiestructuradas o informales con el personal de la empresa • Comprensión del enfoque y los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, así como su conocimiento sobre los grupos marginados que participan en la cadena • Mapa inicial de la cadena de suministro de la empresa en el país que identifica los nodos y las actividades clave, los participantes (desglosados por género y otras características) y la geografía • Lista inicial de posibles variables sociales relevantes para la construcción de una tipología basada en el mapa de la cadena de suministro y las características de la región • Lista, proporcionada por la empresa, de informantes clave y comunidades que se visitarán en la etapa 2 2. Crear una tipología inicial • Crear una tipología inicial • Grupos focales (GF) a nivel comunitario con mujeres y hombres del grupo objetivo que participan en la cadena de suministro • Entrevistas semiestructuradas con participantes clave de la cadena de suministro • Presentación y debate de los resultados con el personal de la empresa para contar con su retroalimentación • Un mapa de género de la cadena de suministro que ayude a identificar dónde están presentes las mujeres y los hombres, en qué proporción (aproximada) y cómo participan • Identificación de otras variables (además de las identificadas en el paso 1), con énfasis en las variables sociales (como la edad, la etnicidad, la religión, el lugar de origen) que diferencian a los participantes en los nodos de interés de la cadena • Una tipología inicial de los participantes en los nodos priorizados. La metodología se compone de cuatro pasos iterativos en concordancia con la literatura existente sobre tipologías: Tabla 1: Resumen de la metodología Consideraciones éticas en la aplicación de la metodología CUADRO 3 Antes de iniciar la recopilación de datos, siempre se debe obtener el consentimiento libre, previo e informado (FPIC) de los participantes, y respetar la decisión de quienes no deseen participar.8 La decisión de no participar puede alertar sobre las condiciones bajo las cuales ciertos grupos participan en las cadenas de suministro. Investigar esas condiciones no debe comprometer la seguridad ni la percepción de seguridad de nadie. Además, las decisiones sobre los programas, planes de acción o estrategias de la empresa basadas en análisis realizados con esta metodología deben evaluarse en relación con los riesgos potenciales que podrían generar para diversos participantes en la cadena, en particular los más marginados. La participación de miembros del equipo con experiencia en la identificación y mitigación de estos riesgos, incluyendo la creación de mecanismos de salvaguardia y reparación de agravios, es esencial. 8. Para obtener más información sobre el consentimiento libre, previo e informado, véase FAO (2016). Para más información sobre cuestiones éticas en la investigación de género, véase Faas et al. (2022). La tabla 1 describe estos cuatro pasos, incluyendo el propósito, métodos sugeridos y/o fuentes de información, así como los resultados esperados en cada paso. El resto de la guía detalla cada paso y ofrece ejemplos de los casos de Honduras y la India, donde la metodología fue pilotada, para compartir buenas prácticas que orienten su aplicación. Como en toda investigación, es fundamental considerar los aspectos éticos, los posibles riesgos de la investigación y obtener las autorizaciones pertinentes (por ejemplo, del comité de ética correspondiente) antes de proceder (cuadro 3). 8 9 Crear una tipología inicial basada en las características identificadas de los participantes en la cadena. Analizar los hallazgos e identificar oportunidades de acción para cada tipo. Comprender el contexto y la cadena de suministro, para contextualizar la cadena, caracterizar a los participantes e identificar los retos clave. Validar y profundizar la comprensión de la tipología a partir de hallazgos empíricos. Paso 1 Paso 2 Paso 3 Paso 4 Paso 1 Paso Objetivo Método/Fuente Resultados 3. Validar y profundizar la comprensión de la tipología • Validar la tipología con los miembros del grupo o grupos destinatarios9 Y • Obtener una comprensión más profunda de las experiencias de los miembros de cada tipo • Presentación y debate (por ejemplo, GF) de la tipología con representantes del grupo objetivo para contar con su retroalimentación • Entrevistas a profundidad • Participación u observación directa con representantes de los diferentes tipos • Tipología final, junto con los criterios utilizados para crearla • Datos para comprender en profundidad las experiencias de cada tipo identificado 4. Analizar los hallazgos e identificar oportunidades de acción para cada tipo • Describir las principales características y experiencias de cada tipo e identificar las prácticas de la cadena de suministro que pueden contribuir a obtener mejores resultados para cada tipo • Análisis de los resultados del paso 3 • Elaboración de descripciones de cada tipo, incluyendo los beneficios y retos (dentro y fuera de la cadena) que viven y sus causas • Debate de los resultados con el personal de la empresa para obtener comentarios e identificar de forma colaborativa oportunidades de acción Descripción detallada de cada tipo dentro de la tipología que: • Identifica los beneficios y retos por tipo y los factores que contribuyen a ellos. • Recomienda posibles acciones para orientar las inversiones en materia de igualdad de género e inclusión social para cada tipo, incluidas las acciones que puede adoptar la empresa y aquellas que pueden requerir alianzas con otras partes interesadas. Imagen: Miembros de una familia en Honduras lavan café antes de secarlo y venderlo. (Crédito fotográfico: René Rodríguez / Alianza de Bioversity International y CIAT) Comprender el contexto y la cadena de suministro EL OBJETIVO DEL PASO 1 ES: Adaptar el protocolo de investigación con el personal de la empresa o la organización interesada (por ejemplo, una ONG), si es necesario; Comprender las experiencias y los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género e inclusión social y definir el grupo destinatario; Comprender la cadena de suministro de la empresa en el país o la región de interés; e Identificar posibles variables sociales (como la edad, la etnicidad, la religión o el lugar de origen) para construir la tipología. METODOLÓGICAMENTE, ESTO SE LOGRA A TRAVÉS DE: Una revisión de la literatura sobre la cadena de suministro en la zona de interés con un enfoque de género y social; y Un acercamiento formativo con el personal de la empresa mediante entrevistas conversacionales y semiestructuradas. ESTE PASO DEBERÍA GENERAR Una comprensión del enfoque y los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, así como de su conocimiento sobre grupos marginados de mujeres y/u hombres que participan en la cadena; Un mapa inicial de la cadena de suministro de la empresa en la zona de interés (país/países o regiones), que identifique nodos, actividades y participantes clave (véase la figura 1); Una lista inicial de posibles variables sociales relevantes para construir la tipología, con base en el mapa de la cadena y las características de los participantes de la región; y Una lista de informantes clave y comunidades a visitar en el PASO 2 (véase el cuadro 4). 2 3 4 2 3 4 10 11 9. Por grupo destinatario se entiende el grupo de mujeres, hombres y/u otras personas marginadas que participan en la cadena de suministro y que son prioritarios en la estrategia de igualdad y diversidad de la empresa. Las siguientes preguntas, dirigidas al personal pertinente de la empresa, pueden ayudar a aclarar el propósito de la tipología y los esfuerzos actuales de la empresa respecto a la igualdad de género: 1 1 1 2 • ¿Cuentan con una estrategia de igualdad de género y diversidad? ¿Cuál es su teoría del cambio y los resultados clave de la estrategia? ¿Han enfrentado desafíos para lograr un resultado en particular? • ¿Su estrategia se centra en la igualdad de género y/o el empoderamiento de las mujeres en la cadena? • ¿Sus esfuerzos en igualdad de género están dirigidos sólo a las mujeres o también a los hombres? • ¿Se enfoque incluye también a otros grupos marginados dentro de la cadena? En caso afirmativo, ¿cuáles? • ¿Desea adaptar su programa de servicios y/o sus estrategias de compra para aumentar la participación de los más marginados en la cadena? ¿O el enfoque está en responder mejor a las necesidades de quienes ya participan? • ¿Desea identificar alianzas para abordar las necesidades de su grupo objetivo? Comprendiendo los objetivos de la empresa Preguntas para plantear CÓMO HACERLO: comienza creando un mapa inicial de la cadena de suministro de la empresa en el área de interés (por ejemplo, figura 1). Para ello, recopila información sobre las operaciones de producción, procesamiento y comercialización de la empresa en la zona y obtén estadísticas de los diferentes participantes en la cadena, desagregadas por género, etnicidad, edad, lugar de origen y estado civil, entre otras variables, si es posible. Esto te permitirá comprender la participación de diversos grupos en la cadena e identificar las variables sociales potenciales para la tipología. Las variables son los elementos que usaras para analizar similitudes y diferencias entre los participantes, agruparlos y crear la tipología. La revisión de literatura te ayudará a obtener información. En paralelo, interactua con el personal de la empresa, pues ambos procesos se retroalimentan. A través de estas interacciones, también explora el enfoque y los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género y empoderamiento. Convoca al menos dos grupos focales con representantes de diferentes unidades de la empresa (por ejemplo, administración, recursos humanos, compras, sostenibilidad y certificación, entre otras) y tres entrevistas informales y conversacionales con miembros del personal.10 Los datos recopilados de esta manera te ayudarán a llenar los vacíos en la literatura y a comprender los objetivos de la empresa para crear la tipología. Reglas y contexto Regulación de la UE sobre deforestación Ley Trabajo Infantil Ley Salarial IHCAFE reglamento, bonos y gremios Servicios de apoyo ACTORES DIRECTOS DE LA CADENA DE CAFÉ DE VOLCAFE (MOLINOS DE HONDURAS) EN EL PARAÍSO INSUMOS Volcafe Cooperativas de 2do grado Visión Mundial Pequeños productores no organizados Pequeños productores organizados en cajas rurales o en grupos de productores Intermediarios locales Volcafe Relación comercial integrada verticalmente Volcafé SwissContact-Paraíso Verde TechnoServe Brigadas Globales Solidaridad Cooperativas de 2do grado Fundación Kolping ASISTENCIA TÉCNICA TRANSPORTE Volcafé FINANCIAMIENTO Volcafé FUNDER Selección de los lugares de estudio e identificación de las variables iniciales para la tipología CUADRO 4 En Honduras, Volcafe y Swisscontact seleccionaron el departamento de El Paraíso para implementar la metodología debido a la estrecha colaboración entre ambas organizaciones en el proyecto “Paraíso Verde”, ubicado en este departamento. El Paraíso es el departamento con el mayor número de caficultores del país (Ceballos-Sierra et al., 2023). Debido a la homogeneidad étnica de la región y la emigración de los y las jóvenes rurales, la etnicidad y la edad no se incluyeron como variables clave para establecer la tipología. Aunque las mujeres participantes eran todas mestizas, ellas provenían de distintos lugares del país, y muchas eran migrantes temporales de Nicaragua. Fue por ello que las variables consideradas relevantes al final de este paso fueron: género, tipo de relación con la empresa, rol en la cadena de suministro y lugar de origen.11 En India, se eligió Assam como lugar de estudio por la importancia de pequeños productores de té en la zona (Assam tiene el mayor número de productores de té registrados y la mayor contribución en términos de producción de hojas de té) y por el trabajo que ya realiza Ethical Tea Partnership en el estado. Assam, uno de los principales estados productores de té en India, cuenta con una gran diversidad étnica y una fuerte asociación histórica con las plantaciones coloniales de té. Entre los pequeños productores de té de la región se encuentran mujeres assamenses de clase alta12 mujeres de “otras clases desfavorecidas”,13 y grupos de clase migrante, como las tribus del té y las antiguas tribus del té.14 Las variables consideras claves para la tipología fueron: género, etnicidad y condición laboral.15 12 13 Figura 1. Mapa de la cadena de suministro de la empresa en El Paraíso, Honduras (Fuente: Soto et al., 2024). 10. No existe una fórmula para determinar el número de participantes necesarios para un estudio cualitativo. Depende del objetivo de la investigación y de la población. Además, consideraciones prácticas como el tamaño del equipo de investigación y los recursos temporales y financieros disponibles para llevar a cabo la investigación influirán en el tamaño de la muestra. Para obtener más información sobre el muestreo en la investigación cualitativa, véase: Serie de blogs de SPIA sobre métodos cualitativos para la evaluación del impacto y diferentes tipos de técnicas de muestreo en la investigación cualitativa. 11. Se identificaron dos tipos de relaciones con la empresa: directa e indirecta. Relación directa es aquella donde las mujeres están empleadas por la empresa o le venden café directamente. La relación indirecta es aquella donde las mujeres participan en la cadena de suministro de la empresa como mano de obra familiar o como empleadas de pequeños agricultores (hombres). 12. Los assameses son el grupo local dominante. Existen distinciones de casta dentro de la comunidad assamesa, pero su distinción de clase es más notable en relación con otras mujeres (no assamesas) de la cadena de suministro del té. 13. La Ley de la Comisión Nacional para las Clases Desfavorecidas de 1993 define «clases desfavorecidas» como «las clases desfavorecidas de ciudadanos, distintas de las castas y tribus registradas, que el Gobierno central especifique en las listas» (Comisión Nacional para las Clases Desfavorecidas, 1993). 14. Se trata de trabajadores originarios de Orissa, Madhya Pradesh, Bihar, Andhra Pradesh y Bengala Occidental que emigraron para trabajar en Assam y posteriormente se establecieron allí de forma permanente. Se les conoce como «tribus del té» y «antiguas tribus del té» y están reconocidos por el Gobierno como «otras clases desfavorecidas» (OBC, por sus siglas en inglés). 15. La situación laboral se refiere al empleo en una plantación, al trabajo en la pequeña plantación de té de la propia familia (STG) o al empleo por cuenta de un pequeño cultivador de té. Las siguientes preguntas pueden guiar la recolección de información con el personal sobre las operaciones de la empresa en la zona y las características de los participantes en la cadena de suministro. • ¿Cómo está organizada geográficamente su empresa en el país? • ¿Cómo están organizadas las unidades de trabajo dentro de la empresa? • ¿Cómo adquieren el producto? • ¿Cuáles son las principales zonas geográficas donde obtiene su producto? • ¿Compra a productores, a organizaciones (¿qué tipo de organizaciones: cooperativas, grupos informales?) o a intermediarios? ¿Cuál es la proporción (%) de producto que compra a cada uno de ellos en su cadena de suministro? • ¿Existen características sociales (por ejemplo, género, etnicidad, edad, etc.) entre los actores de la cadena que destaquen en ciertas áreas? Si es así, ¿cuáles, en qué nodos y dónde? Mapa inicial de la cadena de suministro de la empresa en el país Preguntas para plantear https://www.swisscontact.org/es/noticias/inicia-el-proyecto-paraiso-verde-en-honduras https://iaes.cgiar.org/spia/news/spia-blog-series-qualitative-methods-impact-assessment https://iaes.cgiar.org/spia/news/spia-blog-series-qualitative-methods-impact-assessment https://socialjustice.gov.in/writereaddata/UploadFile/ncbcact1993.pdf https://ttwd.assam.gov.in/about-us/our-history Paso 2 Crear una tipología inicial BUENAS PRÁCTICAS: • Organiza primero los grupos focales: ayudarán a identificar a quién entrevistar individualmente, tanto dentro como fuera de la empresa (si la empresa no compra directamente a productores). • Los relatos históricos y narrativos son valiosos para comprender un área y la importancia de la cadena de suministro en ella. Además de la revisión de literatura, considera incluir en tu análisis relatos socioculturales e históricos de primera mano de grupos locales involucrados en la cadena. • Para comprender los objetivos de la empresa en materia de igualdad de género16 y/o empoderamiento de las mujeres,17 ten en cuenta las diferencias entre estos conceptos. El marco Reach-Benefit- Empower-Transform (RBET) (Johnson et al., 2018) ofrece perspectivas útiles para guiar las conversaciones sobre los resultados deseados en materia de género para la empresa. • Es útil familiarizarse con las barreras estructurales que mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y otros grupos socioeconómicamente marginados suelen experimentar en las cadenas de suministro agroalimentarias. Estos recursos pueden ayudarte: «Género, juventud rural y transformación estructural: evidencia para informar programas innovadores para la juventud» (Doss et al., 2019); Cómo: Diseñar para incluir a los pueblos indígenas y las comunidades locales (Larson et al., 2023). EL OBJETIVO DEL PASO 2 ES CREAR UNA TIPOLOGÍA INICIAL. METODOLÓGICAMENTE, ESTO SE LOGRA A TRAVÉS DE: 1 2 3Grupos focales (GF) con mujeres y hombres diversos involucrados en los nodos de interés de la cadena, con el fin de mapearla; Entrevistas semiestructuradas con actores clave de la cadena, como líderes de organizaciones locales con relaciones de largo plazo con la empresa, miembros de grupos marginados que participan en la cadena y personal de campo de la empresa o socios en los sitios seleccionados para explorar realizar la tipología; y i Presentación y discusión de hallazgos con el personal de la empresa para recibir retroalimentación. Imagen: Una mujer de la tribu del té saluda al equipo de investigación en su hogar tras una jornada recolectando té en una plantación cercana como trabajadora asalariada. (Crédito fotográfico: Haley Zaremba / Alianza de Bioversity International y CIAT) 1514 Esta actividad identifica dónde y cómo mujeres y hombres de grupos socialmente diferenciados participan en la cadena de suministro, caracterizando su presencia en cada nodo. Las preguntas orientadoras incluyen (véase también Herramienta 1, Anexo): • ¿Quiénes son los participantes en los nodos ascendentes de la cadena de suministro? Dar especial atención a mujeres y grupos que suelen ser ignorados en los análisis convencionales de la cadena. • ¿Cómo contribuye cada uno a la cadena? • ¿Cómo influyen factores como la edad, la etnicidad, el lugar de origen o el estado civil, entre otros, en su participación y experiencias en la cadena? • ¿Cuál es el porcentaje (aproximado, si no hay datos disponibles) de mujeres y hombres en los grupos identificados en cada nodo? 16. Según las Naciones Unidas, la igualdad de género se refiere a «la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, y de las niñas y los niños». 17. El empoderamiento de las mujeres es «el proceso por el cual aquellas personas a las que se les ha negado la capacidad de tomar decisiones estratégicas en la vida adquieren dicha capacidad» (Kabeer, 1999). Mapeo participativo de la cadena de suministro con un enfoque de género Preguntas para plantear https://gender.cgiar.org/tools-methods-manuals/reach-benefit-empower-transform-rbet-framework https://gender.cgiar.org/tools-methods-manuals/reach-benefit-empower-transform-rbet-framework https://www.ifad.org/en/w/publications/research-series-issue-44-gender-rural-youth-and-structural-transformation-evidence-to-inform-innovative-youth-programming https://www.ifad.org/en/w/publications/research-series-issue-44-gender-rural-youth-and-structural-transformation-evidence-to-inform-innovative-youth-programming https://www.ifad.org/en/w/publications/research-series-issue-44-gender-rural-youth-and-structural-transformation-evidence-to-inform-innovative-youth-programming https://cgspace.cgiar.org/items/c6c01b69-423c-492a-844e-83a23b161cdd https://cgspace.cgiar.org/items/c6c01b69-423c-492a-844e-83a23b161cdd ESTE PASO DEBERÍA GENERAR Un mapa de la cadena de suministro con enfoque de género (por ejemplo, figura 2); La identificación de otras variables, además de las identificadas en el PASO 1, que diferencian al grupo objetivo en la cadena; y Una tipología inicial del grupo objetivo en la cadena. 2 3 1 Figura 2. Mapeando el género en la cadena de suministro de Volcafe en El Paraíso, Honduras (fuente: Soto et al., 2024. Preparar el terreno Selección semillas Siembra chapola Fertilizar Control de plagas Estaquear y hacer guacas Sembrar Transplante Vivero y Siembra Mantenimiento Cosecha Postcosecha Beneficio Exportación Transformación Artesanal Fertilizar Limpiar finca y poda Control de plagas Cosecha Pepena Acarrear Recibir Administración y planilla Despulpar Lavar Secar Empacar en sacos Entrega producto Recibir Muestreo Análisis Peso Negociación Compra Trilla Selección (semilla y catación) Empaque Pilar Soplar Tostar Quebrar (moler) Llenado de bolsas Preparar el terreno Selección semillas Siembra chapola Fertilizar Control de plagas Estaquear y hacer guacas Sembrar Transplante Vivero y Siembra Mantenimiento Cosecha Postcosecha Beneficio Exportación Transformación Artesanal Fertilizar Limpiar finca y poda Control de plagas Cosecha Pepena Acarrear Recibir Administración y planilla Despulpar Lavar Secar Empacar en sacos Entrega producto Recibir Muestreo Análisis Peso Negociación Compra Trilla Selección (semilla y catación) Empaque Pilar Soplar Tostar Quebrar (moler) Llenado de bolsas CÓMO HACERLO: Organiza grupos focales en tres o cuatro comunidades dentro de la zona prioritaria, invitando a miembros de la comunidad (mujeres y hombres) que participen a realizar el mapeo. Idealmente los grupos focales deben incluir de ocho a diez personas. Debes realizar también entrevistas con al menos dos informantes clave, incluyendo miembros del grupo objetivo, por comunidad. Las comunidades en las que realizaras los grupos focales pueden seleccionarse de forma aleatoria o intencionada en función de los siguientes criterios: • Importancia para el abastecimiento de la empresa. • Duración de la relación con la empresa. • Factores relacionados con el grupo objetivo (por ejemplo, comunidades donde estar sub o sobrerrepresentados en la cadena, donde su liderazgo sea percibido como más fuerte o más débil, y/o donde procesos sociales han generado cambios significativos en su participación en la cadena). El mapa con enfoque de género te ayudará a comprender dónde están situadas las mujeres en la cadena de suministro y, en términos generales, quiénes son. Los grupos focales y las entrevistas te permitirán confirmar, eliminar y/o añadir nuevas variables sociales. Al final de este paso, deberías contar con una tipología basada en las variables clave identificadas en este y el paso anterior. Si bien la metodología se centra en variables sociales y en el análisis de sus interconexiones (enfoque interseccional), puede haber casos en los que estas variables no se utilicen para construir la tipología (por ejemplo, regiones con gran homogeneidad entre los participantes en términos de etnicidad, edad, estado civil, entre otros), pero que, aun así, sigan siendo importantes para caracterizar los tipos. Véase el cuadro 5 para ver ejemplos de cómo se construyeron las tipologías en cada estudio de caso. Dado que es posible identificar un número infinito de tipos, es necesario priorizarlos. Los criterios de priorización pueden basarse en la importancia de cada tipo en la cadena (por ejemplo, la proporción de miembros del grupo objetivo en ese tipo), su nivel de marginación (por ejemplo, falta de acceso a los beneficios de la cadena), las prioridades de la empresa (por ejemplo, la importancia que tienen para el abastecimiento, la calidad del producto o porque son empleados de la empresa) y el acceso que tenemos a ellos (es decir, el acceso a sus comunidades y el acceso a ellos durante la visita, la disposición a participar). Creación de una tipología inicial CUADRO 5 En Honduras, se realizaron grupos focales y entrevistas con 88 participantes (42 mujeres y 44 hombres) en cuatro comunidades rurales y una ciudad. Los criterios para seleccionar las comunidades fueron: Relevancia para la cadena de suministro de la empresa (alta proporción de mujeres que trabajan para la empresa e importancia de la comunidad para el abastecimiento de la empresa), y Características de las mujeres en la cadena (liderazgo fuerte y asumir nuevos roles debido a la emigración masculina). 1 2 16 17 De las cuatro variables consideradas relevantes al final del PASO 1, una (lugar de origen) fue descartada, ya que los participantes en los grupos focales señalaron que los trabajadores de Nicaragua que habían participado en la cadena en cosechas anteriores ya no estaban presentes en la región. Las otras tres variables se confirmaron como relevantes durante los grupos focales y las entrevistas: Género; Tipo de relación con la empresa; y Rol en la cadena de suministro. La figura 3 ilustra el proceso analítico que guió la construcción de la tipología utilizando las variables mencionadas anteriormente. A partir de estas variables, el equipo identificó cuatro tipos: Mujeres empleadas en el vivero de la empresa; Mujeres productoras que trabajan en su propia finca; Mujeres que trabajan en la finca familiar; y Mujeres recolectoras empleadas por pequeños productores. Los cuatro tipos fueron significativos tanto en número de participantes como en la cantidad de café que suministran a la cadena (figura 4). 1 2 3 Figura 3. Construcción de la tipología en El Paraíso, Honduras. Figura 4. Tipología inicial en El Paraíso, Honduras En India, se llevaron a cabo grupos focales y entrevistas con 47 participantes (35 mujeres y 12 hombres) en dos distritos de cinco comunidades de Assam. Los criterios para seleccionar las comunidades fueron: Relevancia para el sector de pequeños productores de té (comunidades con el mayor número de pequeños productores de té registrados y donde la contribución del sector del té a pequeña escala era mayor en términos de producción de hojas de té); y Diversidad de los participantes (mujeres de múltiples castas y en diferentes entornos socioeconómicos). Las entrevistas con las partes interesadas de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales ayudaron a trazar un mapa de otros nodos de la cadena, ya que las mujeres que participaron en los grupos focales y entrevistas solo estaban involucradas en el nodo de producción. Con base en los grupos focales y entrevistas, los factores clave identificados como causantes de la diferenciación entre las mujeres en la cadena del té fueron: Género; Etnicidad; Tenencia de la tierra en el hogar18; y Tipo de empleo en la cadena del té. La figura 5 ilustra el proceso analítico que guió la construcción de la tipología. La figura 5 ilustra el proceso analítico que guió la construcción de la tipología. 1 1 2 3 42 Mujeres recolectoras empleadas por pequeños productores TIPO 4 Mujeres que trabajan en la finca familiar TIPO 3 Mujeres productoras que trabajan en su propia finca TIPO 2 Mujeres empleadas en el vivero de la empresa TIPO 1 18 19 1 2 3 4 18. La propiedad de la tierra por parte de los hogares se refiere a si los hogares son: sin tierra; propietarios marginales (con entre 0 y 2,5 hectáreas) o grandes propietarios (con 5 hectáreas o más). Mujeres Relación Directa Trabaja en viveros Productora Mano de obra familiar Recolectora Empleada Por la compañía Vende café a la compañía Indirecta Género Tipo de relación con la empresa Rol en la cadena Trabaja en la finca de un pariente hombre que vende café a la compañía Empleada por un pequeño productor que vende café a la compañía El Paraíso, Honduras EL OBJETIVO DEL PASO 3 ES DOBLE: Validar la tipología con los miembros del grupo objetivo, y Obtener una comprensión más profunda de los integrantes de cada tipo y sus experiencias. METODOLÓGICAMENTE, ESTO SE LOGRA MEDIANTE: La presentación y el debate de la tipología inicial a través de grupos focales a nivel comunitario con diversos representantes del grupo objetivo; Entrevistas en profundidad; y Observación participante o directa con algunas personas de cada tipo. ESTE PASO DEBERÍA GENERAR: Una tipología final junto con los criterios utilizados para construirla; y Datos para una comprensión en profundidad de cada tipo identificado. 2 2 3 1 1 1 2 3 BUENAS PRÁCTICAS: • Mantén los grupos focales con entre ocho y diez personas. Las discusiones con grupos grandes (más de diez) son difíciles de manejar y tienden a ser dominados por pocas voces. • Los grupos mixtos suelen funcionar mejor cuando dentro del grupo se crean subgrupos de mujeres y hombres que mapean la cadena por separado antes de reunirse para dialogar sobre los resultados. Del mismo modo, participantes marginados por su etnicidad, edad, condición socioeconómica, lugar de origen o identidad sexual pueden sentirse más cómodos y seguros en grupos focales solo con sus pares antes de dialogar colectivamente. • Si tienes dudas sobre la tipología, mantenla sencilla. Si resulta demasiado general, lo descubrirás sobre la marcha y podrás revisarla. Figura 5. Construcción de la tipología en Assam, India. Dada la relevancia de estas variables en las experiencias de las mujeres en la cadena de suministro, el equipo de investigación decidió utilizarlas para crear la primera tipología, que comprende cuatro tipos distintos: Mujeres de la tribu del té empleadas en la plantación; Mujeres de la ex tribu del té empleadas por pequeños productores de té y que también trabajan en la pequeña finca de té de su familia; Mujeres asamenses que trabajan en la pequeña plantación de té de su familia; y Mujeres asamenses empleadas por pequeños productores de té. Figura 6. Tipología inicial en Assam, India. Mujeres asamenses empleadas por pequeños productores de té TIPO 4 Mujeres asamenses que trabajan en la pequeña plantación de té de su familia TIPO 3 Mujeres de la ex tribu del té empleadas por pequeños productores de té y que también trabajan en la pequeña finca de té de su familia TIPO 2 Mujeres de la tribu del té empleadas en la plantación TIPO 1 1 2 3 4 Paso 3 Validar y profundizar la comprensión de la tipología 20 21 Mujeres Tribu del té Ex tribu del té Empleadas por la plantación Empleadas por pequeños productores de té y que también trabajan en la pequeña finca de té de su familia Trabajan en pequeñas plantaciones familiares Empleadas por pequeños productores de té Sin tierra Tenencia de tierra pequeña y marginal Asamense Género Tenencia de la tierra en el hogar Etnicidad Tipo de empleo Sin tierraHogar tiene tierra Assam, India CÓMO HACERLO: En las comunidades que participaron en el Paso 2, organiza grupos focales con entre ocho y diez miembros del grupo objetivo para validar la tipología. Regresar a las mismas comunidades consolidará la relación con sus miembros y mostrará los vínculos entre el proceso de mapeo y los pasos posteriores de la metodología. Los grupos focales en este paso también son un punto de partida para recopilar información sobre las condiciones, beneficios y retos que el grupo objetivo experimenta en la cadena de suministro en general y en la cadena de la empresa en particular. La Herramienta 2 del anexo ofrece un ejemplo de preguntas que podrían orientar los grupos focales en este paso. Al analizar los datos, es posible revisar la tipología inicial y modificar, eliminar o añadir tipos. Prioriza y concéntrate en tres o cuatro tipos para profundizar a través de entrevistas a profundidad y observación participante o directa. Puedes usar los mismos criterios de priorización descritos en el PASO 2. La mayoría de las preguntas de la entrevista en profundidad no abordan cuestiones tratadas en los grupos focales, por lo que es posible comenzar con un participante del grupo que encaje en uno de los tipos identificados. Estas personas pueden sentirse más cómodos participando en la investigación porque ya conocen al equipo y los objetivos. Los recursos disponibles (tiempo y financiamiento) pueden influir en el tamaño de la muestra, pero se deben realizar al menos tres entrevistas por tipo en cada comunidad. Las entrevistas deben explorar la cadena de suministro de la empresa y cómo participar en ella impacta a las personas de cada tipo. Esto incluye abordar tanto las prácticas de la empresa como las prácticas de otros actores involucrados en la cadena de suministro de la empresa, por ejemplo intermediarios/agentes, instituciones financieras, u ONG de desarrollo con las que la empresa trabaja en la región de interés. Independientemente del grupo objetivo y de las metas, siempre será importante comprender, a través de entrevistas en profundidad: Cómo participan las mujeres y los hombres de los grupos objetivos en la cadena; Cómo sus condiciones dentro de la cadena, en relación con ingresos, acceso y control de activos, responsabilidades de cuidado, acceso a la salud y la educación, entre otros, moldean sus experiencias de género dentro de ella; Cómo se distribuye el poder de decisión entre hombres y mujeres en la cadena; Cómo las normas sociales (incluidas las de género) a nivel local e institucional afectan las experiencias de las mujeres y los hombres dentro de la cadena; y Cómo la etnicidad, la etapa del ciclo de vida, el estado civil y las nociones de agencia y confianza se relacionan con los beneficios y desafíos específicos de cada tipo en la cadena. Además, las preguntas a explorar durante las entrevistas variarán según los objetivos que llevan a construir la tipología (véase el cuadro 6). Tras las entrevistas, puedes realizar observación participante u observación directa para obtener una imagen más completa de las condiciones de participación del grupo objetivo en la cadena. Estos métodos cualitativos consisten en acompañar a los participantes—en este caso, a quienes fueron entrevistados—durante el día, mientras desarrollan sus rutinas en el trabajo, en la cadena, en el hogar y en otras actividades en las que participan fuera de estos espacios. La observación participante se refiere a la recolección de información observando y participando en las rutinas de un grupo, mientras que la observación directa consiste en recopilar información observando a alguien hacer algo en lugar de participar (Musante, 2015). Durante este proceso, la persona investigadora observa las actividades que realiza la persona a que acompaña: cómo toma decisiones y sobre qué asuntos, sus interacciones con pares, colegas y familiares, y cómo las prácticas dentro y fuera de la cadena influyen en los beneficios y desafíos que experimenta en la cadena. La persona investigadora documenta este proceso y sus propias reflexiones al respecto, normalmente por escrito. Muchas de las preguntas previstas para la “entrevista formal” (arriba) también pueden plantearse, profundizarse y responderse de manera informal aquí. La Herramienta 4 del anexo ofrece más información y una lista ilustrativa de preguntas que pueden orientar este proceso. Validación de la tipología CUADRO 7 En Honduras, las entrevistas en profundidad se realizaron antes de la temporada de cosecha y las mujeres migrantes recolectoras no se encontraban en el lugar para ser entrevistadas. Por lo tanto, estas mujeres no se incluyeron en la caracterización (PASO 4, tabla 2). Sin embargo, dada la relevancia de este grupo en la cadena de suministro, sí están representadas en la tipología final (ver figura 8).21 Además, el análisis de las entrevistas en profundidad y la observación participante enriqueció la comprensión del equipo de investigación sobre las experiencias de las mujeres y llevó a subdividir uno de los tipos, mujeres productoras, en dos: Mujeres productoras que deciden sobre los ingresos del café, pero no sobre la gestión de su finca; y Mujeres productoras que deciden tanto sobre los ingresos del café como sobre la gestión de su finca. Se consideraron dos tipos porque la diferencia en el poder de decisión en sus fincas tiene implicaciones para la participación de las mujeres en la cadena y para los puntos de entrada de la empresa para mejorar la igualdad de género. Si bien las mujeres productoras que deciden sobre los ingresos del café pero no sobre la gestión de la finca, están reconocidas formalmente como productoras de café, suele ser un hombre de la familia quien realiza la transacción como su representante (ver las figuras 7 y 8). 19. “En este método, los participantes o informantes con los que ya se ha establecido contacto utilizan sus redes sociales para remitir al investigador a otras personas que podrían participar o contribuir al estudio» (Mack, N. et al., 2005). 20. Véase Malapit et al. (2023). 21. Ceballos-Sierra et al. (2022) estiman que el 50 % de las personas contratadas para la recolección del café en Honduras son mujeres. 22 23 La herramienta 3 del anexo es un ejemplo de preguntas centradas en la comprensión del empoderamiento de las mujeres en la cadena. La herramienta se organizó en torno a los siguientes indicadores del Índice de Empoderamiento de las Mujeres en la Agricultura para la Inclusión en el Mercado (Pro-WEAI-MI)20 a nivel de proyecto: autonomía en la toma de decisiones sobre activos, ingresos, crédito y medios de vida; relación con el mercado; relación con el trabajo; educación y actitudes hacia el aprendizaje; roles en la comunidad; roles y normas de género; y actitudes hacia el futuro. Utilizar estos indicadores puede ser estratégico si las empresas u otras partes interesadas planean adoptar posteriormente el índice cuantitativo Pro-WEAI-MI para monitorear posibles cambios en el empoderamiento de las mujeres derivado de las intervenciones. 2 1 1 2 3 4 5 Preguntas para guiar las entrevistas en profundidad CUADRO 6 https://weai.ifpri.info/versions/proweaimi/ Mujeres Relación directa Trabaja en viveros Productora Mano de obra familiar Recolectora Relación indirecta Género Tipo de relación con la empresa Rol en la cadena El Paraíso, Honduras, tras las entrevistas en profundidad Empleadas por la plantación Empleadas por pequeños productores de té y que también trabajan en la pequeña finca de té de su familia Empleadas por pequeños productores de té y que también trabajan en la pequeña finca de té de su familia Trabajan en pequeñas plantaciones familiares Trabajan en pequeñas plantaciones familiares y supervisan empleados Empleadas por pequeños productores de té Tipo de empleo Cultivo y cosecha Cultivo y cosecha Cultivo y cosecha Cultivo y cosechCosecha Cosecha Y supervisión Rol en la cadena 24 25 • Decide sobre los ingresos del café • No decide sobre el manejo de la finca. • Decide sobre los ingresos del café • No decide sobre el manejo de la finca. • Decide sobre los ingresos del café • Decide sobre el manejo de la finca. • No decide sobre los ingresos del café • No decide sobre el manejo de la finca. • Decide sobre los ingresos del café • No decide sobre el manejo de la finca. Poder de decisión Empleada Por la compañía Vende café a la compañía Trabaja en la finca de un pariente hombre que vende café a la compañía Empleada por un pequeño productor que vende café a la compañía Figura 7. Construcción de la tipología en El Paraíso tras las entrevistas en profundidad. Figura 8. Tipología de mujeres que participan en la cadena de suministro de la empresa en El Paraíso, Honduras, tras entrevistas en profundidad. Mujeres que trabajan en las fincas de sus familias Mujeres recolectoras empleadas por pequeños productores TIPO 4 TIPO 5 Mujeres productoras que administran su producción TIPO 3 Mujeres productoras que toman decisiones sobre los ingresos del café, pero no la producción TIPO 2 Mujeres empleadas en el vivero de la empresa TIPO 1 En India, los procesos de validación llevaron a añadir la edad y el rol en la cadena como variables relevantes para la tipología (véase la figura 9). La validación también sacó a luz los riesgos que enfrentan diferentes grupos de mujeres en la cadena y la importancia de ser cuidadosos no solo al realizar la investigación, sino también al analizar, presentar y actuar en base a los resultados para asegurar que el proceso no perjudique a los grupos marginados en la cadena de suministro (véase el cuadro 3 sobre consideraciones éticas). Al final de este paso, se identificaron dos grupos distintos de mujeres de la tribu del té según su edad, y dos grupos distintos de mujeres asamesas que trabajan en el pequeño jardín de té familiar: Un grupo que se dedica exclusivamente a la recolección; y Un grupo que se dedica a la recolección y a la supervisión de los trabajadores contratados (figura 10). 1 2 Figura 9. Construcción de la tipología en Assam, India, tras la validación Mujeres Tribu del té Ex tribu del té Joven Adulta mayor Adulta mayor Adulta mayor Joven Sin tierra Tenencia de tierra pequeña y marginal Asamense Género Tenencia de la tierra en el hogar Etnicidad Edad Sin tierraHogar tiene tierra Assam, India, tras la validación EL OBJETIVO DEL PASO 4 ES DOBLE: Es describir las principales características y experiencias de cada tipo e identificar prácticas de la cadena de suministro que pueden contribuir a mejorar los resultados para cada uno de ellos. METODOLÓGICAMENTE, ESTO SE LOGRA MEDIANTE: El análisis de entrevistas y la observación participante o directa por tipo; La elaboración de descripciones por tipo que incluyan las barreras a las que se enfrentan (dentro y fuera de la cadena) y sus causas; Discusión de los resultados con la empresa para incorporar sus comentarios e identificar oportunidades de acción. ESTE PASO DEBERÍA GENERAR Una descripción detallada de cada tipo en la tipología, incluyendo los beneficios, desafíos y los factores que los explican. Esto permitirá identificar puntos de entrada y formular acciones para orientar las inversiones en materia de igualdad de género e inclusión social para cada tipo, incluyendo acciones propias de la empresa y acciones que requieran alianzas con otros actores. 1 2 3 Jóvenes mujeres asameses empleadas por pequeños productores TIPO 6 Jóvenes mujeres de la tribu del té empleadas en plantaciones TIPO 1 Adultas mayores asameses que trabajan en los jardines de té de sus familias TIPO 4 Adultas mayores asameses que trabajan en los jardines de té de sus familias y supervisan a los empleados TIPO 5 Adultas mayores de la ex tribu del té empleadas por pequeños productores y que también trabaja en pequeños jardines familiares TIPO 3 BUENAS PRÁCTICAS: • Mayor diversidad entre las participantes en los grupos focales permitirá una retroalimentación más representativa sobre la tipología. Por ejemplo, si el grupo objetivo está formado por mujeres en el nodo de producción, invita a mujeres de diferentes edades, orígenes socioeconómicos y educativos, y etnicidades, entre otros, que estén involucradas en ese nodo. Ellas pueden aportar perspectivas diversas al debate. • Los participantes en los grupos focales y las personas entrevistadas podrían minimizar las diferencias entre sí, quizá por expectativas asociadas a un proyecto o programa que vaya “a todas”. Las diferencias y similitudes entre mujeres en la cadena serán más visibles a medida que se realicen entrevistas en profundidad. Esta información puede incluso llevar a reformular la tipología. • La observación requiere tiempo. Pasar tiempo en el hogar de las personas con quienes se realiza la observación puede ser muy enriquecedor, pues brinda la oportunidad de conversar con ellas en un entorno familiar y explorar actividades e interacciones que ocurren dentro del hogar, además de preguntar sobre los procesos que se observaron en otros espacios. • La estacionalidad de muchas cadenas de suministro debe considerarse al planificar la recolección de datos para garantizar que todas las personas que participan en la cadena estén involucradas en el proceso de construcción de la tipología. Paso 4 Analizar los hallazgos e identificar oportunidades de acción para cada tipo CÓMO HACERLO: Analiza los resultados utilizando un enfoque interseccional. Es decir, observa cómo el género y otras variables sociales interactúan y moldean las experiencias de los distintos tipos en la cadena. Caracteriza cada tipo, comenzando por sus características sociales y describiendo cómo participan en la cadena, los beneficios y retos que enfrentan, y las condiciones que afectan positiva o negativamente a sus experiencias. Identifica las normas y dinámicas de género y otras normas sociales que deben considerarse o abordarse para diseñar intervenciones de con impacto. Al final de este paso, presenta la tipología al personal de la empresa. Deben participar empleados de diferentes áreas de la empresa (por ejemplo, de compras, asistencia técnica, administración, logística, control de calidad y marketing y ventas). El objetivo es identificar conjuntamente los cambios en las prácticas de la empresa que pueden tener un impacto positivo en la igualdad de género y la inclusión social para cada tipo, desarrollando conjuntamente recomendaciones para acciones adaptadas. Las posibles acciones pueden estar relacionadas con cambios en la forma en cómo la empresa organiza su trabajo, cómo selecciona a sus proveedores, qué servicios ofrece y cómo los ofrece. La empresa también puede tratar de incidir sobre las barreras estructurales a la igualdad que escapan a su control inmediato, como políticas o normas discriminatorias. En estos casos, la incidencia u otras acciones pueden requerir alianzas con ONG, sociedad civil, gobierno, etc., para promover cambios sectoriales. Los resultados de este ejercicio en Honduras e India se resumen a seguir. Adultas mayores de la tribu del té empleadas por pequeños productores y que también trabajan en pequeños jardines de té familiares TIPO 2 2726 Figura 10. Tipología de mujeres que participan en el nodo de producción de la cadena de suministro del té en Assam India, tras la validación. Imagen: Una investigadora consulta con un grupo de mujeres que trabajan en café (propietarias y no propietarias de finca) sobre la tipología de mujeres identificada y profundiza el diálogo sobre sus experiencias. (Crédito fotográfico: Tabatha Bustillos / Alianza de Bioversity International y CIAT) BUENAS PRÁCTICAS: • Crea imágenes para la tipología que ayuden a ilustrar cada tipo. Poner etiquetas cortas ayuda. • Al caracterizar, simplifica sin perder los matices. Este equilibrio se puede lograr prestando atención a las diferencias y la diversidad dentro de los grupos. CARACTERIZACIÓN DE LOS TIPOS E IDENTIFICACIÓN DE PUNTOS DE PARTIDA PARA LA ACCIÓN EN EL PARAÍSO, HONDURAS22 22. Este es un resumen de las conclusiones y acciones sugeridas del estudio de caso de Honduras. Para más información, consulte el informe completo: Soto et al. (2024). 2928 • ¿Qué prácticas o procesos de la cadena valoran más y menos los distintos tipos y qué podría cambiar la empresa para fortalecer lo primero y atender lo segundo, mejorando así sus medios de vida? • ¿Qué medios (políticas, incentivos, programas) puede adoptar la empresa para apoyar estos cambios? Mujeres empleadas en el vivero de la empresa TIPO 1 Este grupo de seis mujeres representa el mayor número de mujeres empleadas en el eslabón de producción de la empresa en la región. Tienen entre 30 y 60 años, escasa educación formal, pocos bienes, sus familias no poseen tierras y dependen de la venta de su mano de obra para obtener ingresos. Consideran que los ingresos del café son esenciales para su supervivencia. Tienen un contrato formal con la empresa, aunque temporal debido al carácter Medidas de la empresa: Seguir: i) pagando el salario mínimo legal y ii) manteniendo un trato respetuoso hacia los trabajadores (tiempo para almorzar, acceso a aseos equipados y limpios, y reconocimiento dentro y fuera del lugar de trabajo). Para este grupo de mujeres, el salario y el «buen trato» son las principales ventajas de trabajar para la empresa. Describen el buen trato como tener media hora de descanso para almorzar, poder utilizar los aseos de la empresa (limpios, con jabón y papel) y ser reconocidas y saludadas como compañeras de trabajo por los demás (personal técnico y administrativo) de la empresa. Esto contrasta con las experiencias habituales de maltrato que han sufrido en otros lugares de trabajo. Consideran que la temporalidad de su empleo es el mayor reto al que se enfrentan en su puesto. Reconocen que es una realidad del sector cafetero, pero les gustaría tener un contrato más largo. Caracterización Posibles acciones de la empresa y con los socios Beneficios y retos experimentados en la cadena de suministro de la empresa estacional de su trabajo. Trabajan en el vivero entre marzo y mayo, de 6 de la mañana a 2 de la tarde, y ganan 10 dólares al día, lo que es superior a los 6 dólares que recibirían como jornaleras en otros lugares. Aunque se ven afectadas por las normas de género imperantes (por ejemplo, asumir roles de cuidado), tienen mayor autonomía que otros tipos de trabajadoras a la hora de tomar decisiones sobre su tiempo, movilidad e ingresos. Acciones en alianza con otras partes interesadas: Incluir a las mujeres de tipo 1 en el desarrollo de habilidades y en capacitación sobre cuestiones de género por parte de la compañía, lo que a largo plazo podría reforzar sus habilidades y su confianza para asumir otras funciones dentro y fuera de la empresa. Las siguientes preguntas pueden guiar el debate con el personal de la empresa Preguntas para plantear 23. Para profundizar en los enfoques transformadores de género, véase McDougall et al. (2023). 30 31 Las mujeres de este tipo tienen más de 50 años, han completado la educación primaria y son propietarias de tierras por herencia o viudedad. Para ellas, el café es una actividad familiar en la que desempeñan un papel «secundario», definiéndose primero como amas de casa y luego como productoras. Toman decisiones sobre los ingresos generados por la venta del café cultivado en sus tierras. Dejan la gestión de la Las mujeres de este grupo tienen entre 35 y 50 años, el nivel de educación formal más alto de la zona (diploma de secundaria técnica) y son propietarias de la tierra por herencia. Se definen a sí mismas como productoras y están orgullosas de sus fincas y de lo que han construido. A lo largo de sus vidas, han desafiado algunas de las normas de género dominantes asociadas a las actividades agrícolas y han tomado decisiones (solamente o con sus parejas) sobre la Acciones de la empresa: Reforzar la comunicación con este grupo, compartiendo información sobre el funcionamiento de la empresa. Para animarlas a participar en esas conversaciones, las reuniones deben celebrarse en sus casas, en presencia de otros miembros de la familia. Acciones de la empresa: Adaptar los servicios financieros de la empresa a las necesidades de este grupo y reforzar los canales de comunicación y la información sobre la cata, la certificación y los compradores de café en el extranjero; seguir prestando asistencia técnica; incluir a más mujeres productoras en los programas de certificación; involucrar a las mujeres en la formación y la tutoría de otras mujeres, y reforzar y consolidar la relación que ya tienen con la empresa. Identifican dos beneficios derivados de la relación con la empresa: precios favorables en comparación con los ofrecidos por los intermediarios y el uso de básculas sin adulterar. Como retos, citan la falta de información sobre la propia empresa y su funcionamiento, aunque afirman que ellas mismas tienen parte de la culpa, ya que rara vez asisten a las reuniones. Algunas mujeres de más de 50 años que han heredado recientemente tierras identifican su falta de registro como productoras de café como su mayor reto, ya que dependen de sus maridos u otros familiares registrados para vender su café. Entre los beneficios de trabajar con la empresa, citan: precios favorables en comparación con los ofrecidos por los intermediarios; uso de básculas sin adulterar; donación de equipos para mejorar la calidad del café; pago de los gastos de transporte al beneficio; e concesión de créditos a tipos de interés más bajos (1,5 %) en comparación con las instituciones financieras y los intermediarios; suministro de insumos a precios más bajos en comparación con las tiendas comerciales; oportunidades de aprendizaje a través de intercambios, formación técnica y asistencia técnica. Como retos, destacan un modelo de crédito que no siempre se adapta a las necesidades de las productoras (por ejemplo, el momento del desembolso del crédito y la restricción de su uso a actividades relacionadas con el café), y la falta de información sobre el proceso de cata, la certificación y los mercados a los que abastece la empresa. Caracterización Caracterización Posibles acciones de la empresa y con los socios Posibles acciones de la empresa y con los socios Beneficios y retos experimentados en la cadena de suministro de la empresa Beneficios y retos experimentados en la cadena de suministro de la empresa finca en manos de otros miembros de la familia (principalmente hombres) porque son mayores o consideran que no es su responsabilidad. Aunque tienen cierta autonomía para viajar o asistir a reuniones, especialmente las mujeres de mayor edad de este grupo, por lo general no asisten a reuniones técnicas porque no perciben las actividades agrícolas como parte de sus responsabilidades. producción de café, el crédito, el ahorro, las ventas y los ingresos. Consideran el café como una fuente de bienestar y un «negocio» que les permite alcanzar sus objetivos personales y familiares, aunque no dependen exclusivamente del café para su sustento. Tienen autonomía de tiempo y movilidad, lo que les permite participar en procesos de formación que requieren viajar solas y pasar varios días fuera de casa. Acciones en alianza con otros actores: Apoyar el registro de quienes no están registrados como productores de café; desarrollar estrategias para compartir información sobre las normas del café (como el reembolso de las retenciones) y las normas de género (por ejemplo, la invisibilidad de las mujeres productoras en la cadena de suministro); e involucrarlos en la formación técnica diseñada con enfoques que respondan a las necesidades de género y sean transformadores en materia de género.23 Acciones en alianza con otros actores: Fortalecer los servicios financieros para las mujeres rurales, de modo que ellas y otras mujeres tengan acceso a financiación que no se limite a las inversiones en café. Mujeres productoras que toman decisiones sobre los ingresos del café, pero no la producción TIPO 2 Mujeres productoras que administran su producción TIPO 3 CARACTERIZACIÓN DE LOS TIPOS E IDENTIFICACIÓN DE PUNTOS DE PARTIDA PARA LA ACCIÓN EN ASSAM (INDIA) Estas mujeres tienen entre 18 y 25 años, y la mayoría cuenta con poca educación formal. Algunas nacieron en Assam, otras migraron a la región, y todas pertenecen a un grupo étnicamente marginado que habla un dialecto distinto (Assam Sadari, localmente llamado baganiya). Poseen pocos activos y sus familias carecen de tierra. Ellas y sus familiares trabajan en la plantación para ganarse la vida. También cultivan té en pequeñas parcelas marginales (tierras de titularidad estatal que ocupan) cerca de las plantaciones para obtener El principal beneficio del cultivo en pequeños jardines de té es la fuente adicional de ingresos que aporta para complementar el salario que las mujeres reciben de la plantación. Los desafíos son muchos: Las mujeres de este grupo enfrentan cargas de trabajo elevadas; Su papel en el sector del té a pequeña escala es, en gran medida, invisible y oculto, debido a su residencia aislada en la periferia de la plantación de té, a la falta de títulos de propiedad sobre la tierra y a su condición de etnia marginada. Al no ser reconocidas como productoras de té, quedan excluidas de las capacitaciones, de los servicios de asesoría/extensión y de los apoyos a los ingresos que el gobierno brinda a pequeñas/os productoras/es de té; Tienen acceso limitado a la información, ya que la mayoría no es plenamente bilingüe en asamés, el idioma en que se difunden la información y los servicios; y Cuentan con redes limitadas para vender su té, dado que el comercio del té en la región opera en asamés y exige interactuar con personas fuera de sus comunidades, algo que está mal visto para las mujeres cuando interactúan con hombres que no son sus familiares. Esto les dificulta asumir nuevos roles —por ejemplo, como personas recurso comunitarias o emprendedoras— dentro del sector del té a pequeña escala. Caracterización Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té ingresos adicionales. Como ni ellas ni sus hogares son propietarias de esas parcelas, no pueden registrarse como pequeñas productoras de té, lo que les impide recibir apoyos gubernamentales como el PM Kishan. Sus cargas de trabajo son extenuantes: trabajan de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. en la plantación, cumplen responsabilidades domésticas que empiezan a las 4:00 a.m. y terminan tarde por la noche, y, en su día de descanso, también asumen labores en sus pequeños jardines de té. 1 2 3 4 32 33 Tienen entre 18 y 60 años, y las más jóvenes tienen un nivel educativo ligeramente superior al de sus homólogas de más edad, que en la mayoría de los casos no han completado la educación primaria. Tienen pocos activos y sus familias son propietarias de la tierra, que suele estar a nombre de sus padres, suegros, cónyuges y/o hermanos. El café es importante en sus vidas porque sus familias dependen de él para su supervivencia. Aunque la empresa no tiene una relación directa con este grupo, son esenciales para la cadena de suministro, ya que su mano de obra es fundamental en las fincas familiares, y son el tipo más numeroso. No tienen poder Acciones de la empresa: Continuar con los programas comunitarios y ampliarlos para apoyar los servicios de salud; fomentar la participación de las mujeres en la formación técnica e integrar una perspectiva de género en la formación. Adaptar las sesiones de formación para abordar las limitaciones relacionadas con el género (por ejemplo, proporcionando servicios de guardería durante las sesiones, programando las sesiones en horarios convenientes y en lugares seguros). El principal beneficio que destacaron fue los precios favorables del café y el apoyo que la empresa brinda a la comunidad, como la ayuda para la electrificación o la mejora de la infraestructura educativa. Afirman que saben poco sobre la empresa, por lo que no pueden identificar fácilmente los retos. La mayoría de ellas no participan en las formaciones técnicas organizadas por la empresa por varias razones: No son invitadas por el personal de la empresa porque no se las considera productoras; Si son invitadas, tienen tiempo y movilidad limitados debido a las normas de género dominantes (cuidado de los hijos, celos de sus maridos o preocupación por «lo que dirán los demás»); y Carecen de interés, ya que prefieren participar en capacitaciones sobre actividades que generan ingresos sobre los que pueden tener control, lo que no es el caso del café. Muchas de las mujeres de este grupo plantearon problemas de salud: la escasez y precariedad de los servicios de salud públicos y privados, lo que repercute en la vida de las mujeres y las familias que trabajan en el sector cafetero de la región. Caracterización Mujeres jóvenes de la tribu del té empleadas en plantaciones TIPO 1 Posibles acciones de la empresa y con los socios Beneficios y retos experimentados en la cadena de suministro de la empresa de decisión sobre los ingresos generados por el café. Tienen importantes responsabilidades reproductivas, pocos recursos para contratar ayuda y poca autonomía sobre su propio tiempo. Las normas de género dominantes pesan mucho en sus vidas, pero debido a la migración rural, muchas están asumiendo nuevos roles, aunque no siempre cuentan con los conocimientos, la confianza, el apoyo y las herramientas para hacerlo. Esto las convierte en uno de los tipos más vulnerables desde el punto de vista económico y social. En alianza con otras partes interesadas: Colaborar con organizaciones pertinentes para identificar actividades o empresas generadoras de ingresos no relacionadas con el café en las que puedan participar las mujeres y ayudar a proporcionar formación, servicios financieros y vínculos con los mercados para productos alternativos. Mujeres que trabajan en la finca familiar TIPO 4 1 2 3 https://www.ijhssi.org/papers/vol9(4)/Series-1/B0904010613.pdf https://economictimes.indiatimes.com/news/economy/agriculture/small-tea-growers-can-avail-benefits-under-the-pm-kisan-scheme/articleshow/84646748.cms?from=mdr https://economictimes.indiatimes.com/news/economy/agriculture/small-tea-growers-can-avail-benefits-under-the-pm-kisan-scheme/articleshow/84646748.cms?from=mdr 24. La Ley del Trabajo en las Plantaciones establece la edad de jubilación de los trabajadores en 58 años. Adultas mayores de la tribu del té empleadas por pequeños productores y que también trabajan en pequeños jardines de té familiares TIPO 2 Acciones en alianza: Establecer alianzas entre el Consejo del Té y organizaciones como ONG, Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (SVS), entre otras, para impartir capacitación en prácticas sostenibles de cultivo de té, incluyendo habilidades de gestión financiera que ayuden a las mujeres de este grupo a diversificar sus fuentes de ingreso. Promover la organización colectiva de las mujeres y fomentar iniciativas de liderazgo centradas en ellas que les permitan enfrentar desafíos compartidos, como el acceso limitado a la información y a los servicios de asesoría/extensión. Garantizar que la información y los servicios de asesoría/extensión estén disponibles en baganiya, para mejorar la accesibilidad y la inclusión, y permitir que las mujeres de este grupo aprovechen plenamente los recursos disponibles en el sector de pequeños jardines de té. Acciones posibles por parte del gobierno, los Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (SVS), las ONG y otros actores privados 1 2 3 Para este grupo, el principal beneficio del cultivo de té a pequeña escala es generar ingresos mediante el cultivo y la recolección de té. Los desafíos son: Realizar trabajos físicamente exigentes pese a su edad, debido a su situación económica; Exclusión de capacitaciones que les permitirían asumir otros roles en el sector del té, como mezcladoras de té o personas recurso locales; Salarios más bajos que los de las personas trabajadoras de las plantaciones; y Falta de prestaciones sociales que sí reciben quienes trabajan en las plantaciones de té. Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té 1 2 3 4 Tienen más de 58 años,24 poca o ninguna educación formal, y pertenecen a un grupo étnicamente marginado que habla un dialecto distinto (baganiya) del asamés, idioma predominante en la zona. Antes trabajaban en plantaciones de té y ahora venden su fuerza de trabajo a pequeños productores de té para complementar los ingresos del hogar. Sin embargo, a diferencia de las personas ex-tribu del té, ellas y sus familias siguen viviendo en los alojamientos de trabajadores de la plantación. Poseen pocos activos y sus familias no tienen tierra, aunque algunas logran cultivar té en pequeñas parcelas marginales cerca de las plantaciones. Caracterización Como mujeres mayores, gozan de ciertos privilegios de los que carecen las generaciones más jóvenes: cargas de cuidado más ligeras y mayor autonomía relativa de movimiento. No obstante, sus salarios son más bajos que los que perciben las mujeres más jóvenes en la plantación, lo que no les permite ahorrar, pues gran parte de lo que ganan se destina a las necesidades básicas de su familia. Debido a su marginalidad y condición económica más baja, estas mujeres, pese a su edad, trabajan jornadas largas, lo que perjudica su bienestar físico. Además, continúan trabajando en el pequeño jardín de té de su familia una o dos veces por semana, según se requiera. Estas comunidades son antiguas tribus del té que se mudaron fuera de los alojamientos de trabajadores de las plantaciones, ya que ya no participan directamente en el trabajo de plantación. Aún hablan baganiya, pero han adoptado la cultura asamesa y dominan el dialecto mayoritario. Obtuvieron derechos legales sobre la tierra en pequeñas parcelas marginales (1–5 bigha) cerca de las plantaciones y se dedican a actividades de Caracterización subsistencia distintas del té, como el trabajo a jornal y la agricultura. Las mujeres de este grupo suelen desempeñarse como mano de obra familiar, recolectando hojas de té en los pequeños jardines de té de sus hogares y apoyando a otros hogares dentro de la comunidad. Adultas mayores de la ex tribu del té empleadas por pequeños productores y que también trabaja en pequeños jardines familiares TIPO 3 34 35 Abogar por y desarrollar programas que garanticen el seguimiento del pago del salario mínimo legal a las trabajadoras, e identifiquen oportunidades alternativas de generación de ingresos para ellas durante la temporada baja. Apoyar la organización colectiva de las mujeres y la formación de grupos que fortalezcan su agencia colectiva, mejoren su poder de negociación y ofrezcan una plataforma para abordar desafíos comunes dentro de la comunidad y del sector del té a pequeña escala. Acciones posibles por parte del gobierno, los Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (SVS), las ONG y otros actores privados 1 2 El principal beneficio de los pequeños jardines de té para este grupo de mujeres es poder contribuir a los ingresos del hogar mediante el cultivo de té. Sin embargo, sus aportes pasan desapercibidos y se consideran “trabajo familiar”. Esto reduce su visibilidad como productoras de té y, sumado a su falta de registro como pequeñas productoras, limita su acceso a importantes servicios de asesoría y extensión. Estas mujeres suelen quedar excluidas de los procesos de toma de decisiones y de las reuniones clave del sector del té. Además, la práctica de transferir dentro de la familia —a los varones— A pesar de su alta carga de trabajo, no son reconocidas ni registradas como pequeñas productoras de té. Existe un sesgo de género en la transferencia intergeneracional de puestos entre las personas trabajadoras permanentes de las plantaciones de té de las comunidades ex-tribus del té. Las los puestos permanentes en las plantaciones ha disminuido su posibilidad de acceder a cargos estables en el sector y a la formación que les permitiría asumir otros roles. Muchas mujeres mayores de las comunidades ex tribu del té, pese a su “asimilación” a la cultura local, carecen de confianza para asumir roles de liderazgo debido a la discriminación social por motivos de género y a su identidad no asamesa. Esta combinación de barreras obstaculiza su capacidad para defender sus necesidades y participar plenamente en la configuración del sector del té. transferencias de empleo desde madres y padres que fueron trabajadores permanentes suelen favorecer a los hijos varones por encima de las hijas. Esta práctica, que persiste hasta hoy, ha excluido a estas mujeres del acceso a puestos permanentes en la plantación y a las prestaciones y beneficios sociales asociados a dichos puestos. Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té Abogar por y promover prácticas inclusivas en las transferencias de puestos laborales permanentes para garantizar la equidad de género. Abogar por cambios de política que reconozcan a la mano de obra familiar como contribuyente al cultivo del té. Promover el acceso de la mano de obra familiar a servicios de asesoría/extensión, programas gubernamentales y apoyos de fortalecimiento de capacidades. Brindar apoyo para el fortalecimiento de capacidades, incluida la formación en habilidades de negociación para la fijación de precios de la hoja de té, en idiomas propios de cada comunidad. Aliarse con organizaciones pertinentes para sensibilizar a la comunidad, cuestionar la discriminación y empoderar a las mujeres para que asuman roles de liderazgo. Acciones posibles por parte del gobierno, los Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (SVS), las ONG y otros actores privados 1 2 3 4 5 Adultas mayores asameses que trabajan en los jardines de té de sus familias TIPO 4 Las mujeres de este tipo tienen más de 55 años y pertenecen a un grupo étnicamente privilegiado de la región. La mayoría tiene poca educación formal, pero pertenecen a hogares propietarios de tierra. Como mujeres mayores, gozan en el hogar de privilegios de los que carecen las generaciones más jóvenes: cargas de cuidado (más ligeras) y mayor autonomía relativa de movimiento. Estas mujeres aportan trabajo no remunerado en el pequeño jardín de té de su hogar para recolectar hojas durante la temporada de máxima producción (flush). En ese periodo, el costo de la mano de obra contratada aumenta por la alta demanda, por lo que su trabajo no remunerado cumple un papel clave en reducir los costos de producción del té. Caracterización Las mujeres de este tipo no son reconocidas formalmente como pequeñas productoras de té. En cambio, sus aportes se clasifican como “mano de obra familiar” y como una responsabilidad doméstica, lo que debilita su visibilidad y su agencia dentro del sector. No participan en la toma de decisiones clave sobre su pequeño jardín de té. Los hombres del hogar son quienes deciden cuándo y cuánta mano de obra contratar. Debido a su participación periódica y estacional en el sector de pequeños jardines de té, estas mujeres no se identifican mucho con el sector. Están más involucradas en otras actividades generadoras de ingresos, como el tejido en telar. 36 37 Para este grupo, el principal beneficio de los pequeños jardines de té es apoyar los ingresos familiares mediante su participación en el cultivo familiar de té. Un desafío central es su exclusión de las reuniones locales y de los espacios de toma de decisiones porque no están registradas formalmente como pequeñas productoras de té. Esta falta de reconocimiento formal no solo las margina dentro del sector de pequeños productores, sino que también limita su visibilidad en los espacios comunitarios e institucionales donde se discuten cuestiones clave sobre las prácticas de cultivo y el desarrollo del sector. Su ausencia de los registros oficiales como pequeñas productoras o como trabajadoras en pequeños jardines de té restringe su acceso a recursos como programas de capacitación, oportunidades de desarrollo de habilidades y servicios de asesoría/extensión. Aun así, asumen una carga de trabajo significativa durante la temporada de máxima producción (flush), cuando participan activamente en la recolección de hojas de té. Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té Abogar por y apoyar el registro de las mujeres como pequeñas productoras de té, de modo que obtengan reconocimiento formal y acceso a los beneficios asociados. Esto debe complementarse con brindar acceso a servicios de extensión, programas de capacitación e información de mercado para fortalecer sus habilidades y conocimientos, no solo en el cultivo y la comercialización del té, sino también en otras actividades productivas o de sustento en las que participan y que valoran (como el tejido en telar). Acciones posibles por parte del gobierno, los Sistemas Voluntarios de Sostenibilidad (SVS), las ONG y otros actores privados 1 Jóvenes mujeres asameses empleadas por pequeños productores TIPO 6 Tienen entre 30 y 55 años, pertenecen a un grupo étnicamente privilegiado en la región y, en su mayoría, han completado la educación primaria. Al pertenecer a hogares Tienen más de 55 años y pertenecen a un grupo étnicamente privilegiado. La mayoría ha completado la educación primaria. Pertenecen a hogares propietarios de tierra. Como mujeres mayores, gozan en el hogar de ciertos privilegios de los que carecen las generaciones más jóvenes: asumen cargas de cuidado más ligeras y cuentan con mayor autonomía relativa de movimiento. Estas mujeres trabajan en el jardín de té de su familia y también supervisan a la mano de obra contratada. Participan en la toma de decisiones clave sobre el cultivo del té y la gestión de la mano de obra: deciden cuándo y a cuántas personas contratar, y supervisan su trabajo y sus pagos. Sin embargo, no participan en las decisiones comerciales, pues es su esposo quien entrega las Caracterización Caracterización sin tierra, deben trabajar como trabajadoras del té en pequeños jardines de té para ganarse la vida. hojas de té cosechadas a los agentes (intermediarios) del té. A pesar de su importante contribución y de su participación activa en el cultivo del té, estas mujeres no son reconocidas formalmente como pequeñas productoras de té. Los criterios de registro como pequeño/a productor/a exigen que la persona posea tanto la tierra como el jardín de té a su nombre. Este requisito favorece desproporcionadamente a los hombres, dado que los patrones de propiedad y herencia de la tierra en Assam han estado tradicionalmente sesgados a favor de los miembros varones del hogar. El principal beneficio de la participación de estas mujeres en los pequeños jardines de té es la generación de ingresos. Las mujeres en este tipo son conscientes de la brecha salarial y de los beneficios disponibles para quienes trabajan en las plantaciones; sin embargo, continúan laborando como trabajadoras informales en pequeños jardines de té debido a la escasez de empleo y a la flexibilidad de los horarios de trabajo. Sus desafíos incluyen el carácter estacional e informal de su empleo, salarios más bajos en comparación con los de las plantaciones, exclusión de la formación en habilidades, falta de representación en reuniones locales y conocimiento y acceso limitados a programas o subsidios gubernamentales. El principal beneficio de la participación de este tipo en los pequeños jardines de té es el ingreso que generan. No obstante, pese a su contribución y presencia en el sector, estas mujeres siguen sin ser reconocidas como pequeñas productoras de té. Esto limita su acceso a servicios de asesoría/extensión y a capacitaciones orientadas a mejorar las capacidades de las y los pequeños productores. Además, con frecuencia no son invitadas a reuniones ni a espacios de discusión sobre el té, lo que restringe su conocimiento sobre la fijación de precios de la hoja de té y sobre el sector en general más allá de su hogar. A pesar de su aporte laboral y de supervisar mano de obra en los pequeños jardines de té, el dinero que obtienen por la venta de las hojas pasa directamente a manos de su esposo, quien gestiona las transacciones. Las mujeres solo tratan con intermediarios (agentes del té) cuando los hombres del hogar están ausentes. Su falta de información sobre los precios del té y su fuerte dependencia de dichos intermediarios las deja sin otra opción que vender a precios más bajos. Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té Beneficios y retos experimentados en las pequeñas plantaciones de té Promover y desarrollar programas para verificar el cumplimiento del salario mínimo legal en los pequeños jardines de té. Identificar oportunidades alternativas de generación de